Todo lo bueno acaba, y el final de la Feria jugar x jugar ha llegado.
Han sido cuatro días estupendos. No se muy bien por dónde empezar. Como supongo que esto me va a quedar un poco largo, lo divido por días.
Así que el primer día, jueves 17, me podéis ver en Barajas, esperando que el avión salga con su media hora de retraso habitual.
Aterrizaje en el Prat y llegada, sobre las dos, a Arc del Triomf, tras padecer el servicio de Cercanías de Renfe en Barcelona (todo lo que me habían contado era poco). Allí me esperaban José Carlos, Fran y Bascu para almorzar. Hubo comida italiana, charla amena, e ideas para alguna bromilla. Pero, sin duda, lo más importante para algunos fue el descubrimiento del Cebralín. :-)
Dejamos a Fran y Bascu en sus respectivos curros, y José Carlos y yo nos fuimos a Granollers.
Cuando llegamos, la Feria acababa de abrir, pero ya estaban allí Pol y Aidi en el stand de HomoLudicus, y Oriol Comas controlando el cotarro.
Jugamos mucho y bien, y yo pude ver cumplido mi sueño de poder jugar al Crokinole. Si antes tenía ganas de tener este juego, ahora más. Definitivamente, quiero un Crokinole. También había un Tumblin-Dice, juego de habilidad que llamó la atención.
Otro que también caerá será el Mölkky, juego finlandés de bolos muy divertido, que a José Carlos se le dió muy bien. Ahora que tenemos ya buen tiempo, está bien tener algo para jugar en exterior. :)
También hubo pirámides, como no. Partidas de Mundialito, Zendo y Homeworlds.
Ya de noche cenamos en casa de Lupi y Eva, que nos ofrecieron una tremenda cena a base de ensalada, pa amb tomàquet, quesos, patés y un sinfín de cosas más. Nos pusimos hasta arriba. Y de postre, otro Zendo ;-)
Quiero agradecer de todo corazón a Lupi y Eva que nos acogieran en su casa para dormir el jueves, ya que nos fue imposible encontrar hotel para ese día.
Y poco más. Caímos agotados en la cama, que al día siguiente nos esperaba de nuevo la feria.
lunes, 21 de mayo de 2007
miércoles, 16 de mayo de 2007
Dos reseñas "prestadas"
Como ya dije, hasta la semana que viene ando liado, pero tengo tiempo para un breve apunte.
Guillem, miembro del jurado del Primer Premio "Ciutat de Granollers" ha hecho reseña de otros dos de los juegos presentados al concurso. Básicamente, coincido en lo que dice, así que, echándole morro, me parece que me voy a ahorrar esas dos reseñas. Las podéis ver en el foro de la BSK:
Guillem, miembro del jurado del Primer Premio "Ciutat de Granollers" ha hecho reseña de otros dos de los juegos presentados al concurso. Básicamente, coincido en lo que dice, así que, echándole morro, me parece que me voy a ahorrar esas dos reseñas. Las podéis ver en el foro de la BSK:
- Fiebre del Sábado Gótico, de Santiago Eximeno.
- Pastura, de Xavi Bonet y Mertxe Iglesias.
viernes, 11 de mayo de 2007
Retraso en las reseñas
Voy a estar fuera un par de semanas, entre unas cosas y otras, así que las reseñas del resto de los finalistas se van a retrasar.
Solo espero acordarme de todos los juegos cuando vuelva.
Mientras tanto, podréis escuchar las baladas de otros compositores, pulsando en los enlaces de la derecha.
Un saludo.
Solo espero acordarme de todos los juegos cuando vuelva.
Mientras tanto, podréis escuchar las baladas de otros compositores, pulsando en los enlaces de la derecha.
Un saludo.
jueves, 10 de mayo de 2007
Dijous, Mercat!
Comienzo las reseñas (o mini-reseñas, más bien) del resto de los juegos finalistas del Primer Premio "Ciutat de Granollers". Las haré por orden alfabético, y procuraré no extenderme mucho.
La verdad es que conforme van pasando los días van aumentando mis lagunas, así que rogaría a los creadores o a cualquier otra persona que conozca el juego que me corrija mis posibles errores.
Dicho esto, pasamos a comentar el juego "Dijous, Mercat!" (Jueves, Mercado!), de Víktor Bautista y Josep M. Allué.

El juego es un filler de cartas, sencillo, familiar y divertido, con un curioso sistema de subastas a la baja. Somos vendedores en un mercado, y tenemos que obtener el mayor beneficio posible de nuestras mercancías. Cada turno, un cliente solicitará un producto, y se lo comprará a aquel vendedor que se lo ofrezca más barato. El vendedor cobrará el dinero correspondiente y comienza otro turno, con un nuevo cliente.

El juego utiliza cartas de tres tipos distintos:
En cada ronda, se sacan tantas cartas de cliente como de dinero. Comenzando por el jugador inicial, cada jugador indica si desea vender al primer cliente el producto solicitado. Si un jugador no posee mercancía de ese tipo, no puede vender, evidentemente. El primer jugador que quiera vender, pone a su producto el precio indicado en la carta de dinero correspondiente al cliente. Los siguientes jugadores que quieran vender van bajando el precio en una unidad. Se sigue bajando el precio hasta que todos pasen. Cuando todos pasen, el jugador dispuesto a vender más barato se deshace de la carta de producto correspondiente y cobra la cantidad de monedas convenida. Si en algún momento un jugador baja el precio del producto hasta llegar a una sola moneda, la subasta termina y ese jugador es el que vende el producto.
Cuando todas las cartas de cliente se acaban, se vuelven a barajar, pero eliminando cartas de cliente en secreto antes de cada barajado, con lo cual se crea una incertidumbre sobre si podremos vender, por ejemplo, esa butifarra que nos hemos quedado en la mano, ya que ignoramos si los clientes que quieren butifarra han sido eliminados del mazo. Cuando no quedan cartas para reponer la fila de clientes, acaba la partida y gana el jugador que más dinero haya conseguido vendiendo sus productos.
Como se ve, la mecánica es muy sencilla y se explica en unos minutos. Es un juego bastante divertido, especialmente en esas subastas en las que todo el mundo quiere colar como sea su producto y empieza a bajar el precio vertiginosamente.
Una pequeña pega es que me dió la impresión de que no era muy complicado llegar a vender todos los productos (a no ser que tuvieras la mala suerte de ver desaparecer a los dos compradores de un producto determinado). Quizá reduciendo el número de rondas se podría crear más tensión, aunque por otra parte, tal como está tampoco es malo. Queda más familiar y con menos "puteo". Además, que consigas vender todo no garantiza la victoria si lo has vendido muy barato.
En resumen, un juego familiar y divertido, de corta duración, adecuado para un momento de relax entre partida y partida de algo más dendo, o para acompañar la sobremesa familiar.
La verdad es que conforme van pasando los días van aumentando mis lagunas, así que rogaría a los creadores o a cualquier otra persona que conozca el juego que me corrija mis posibles errores.
Dicho esto, pasamos a comentar el juego "Dijous, Mercat!" (Jueves, Mercado!), de Víktor Bautista y Josep M. Allué.

El juego es un filler de cartas, sencillo, familiar y divertido, con un curioso sistema de subastas a la baja. Somos vendedores en un mercado, y tenemos que obtener el mayor beneficio posible de nuestras mercancías. Cada turno, un cliente solicitará un producto, y se lo comprará a aquel vendedor que se lo ofrezca más barato. El vendedor cobrará el dinero correspondiente y comienza otro turno, con un nuevo cliente.

El juego utiliza cartas de tres tipos distintos:
- Cartas de producto: Contienen el dibujo de uno de los seis productos que se venden en el mercado.
- Cartas de cliente: Dos cartas de compradores de cada tipo de producto. Doce cartas en total.
- Cartas de dinero: Precio inicial del producto, al iniciar la subasta. El valor oscila entre 5 y 8 monedas.
En cada ronda, se sacan tantas cartas de cliente como de dinero. Comenzando por el jugador inicial, cada jugador indica si desea vender al primer cliente el producto solicitado. Si un jugador no posee mercancía de ese tipo, no puede vender, evidentemente. El primer jugador que quiera vender, pone a su producto el precio indicado en la carta de dinero correspondiente al cliente. Los siguientes jugadores que quieran vender van bajando el precio en una unidad. Se sigue bajando el precio hasta que todos pasen. Cuando todos pasen, el jugador dispuesto a vender más barato se deshace de la carta de producto correspondiente y cobra la cantidad de monedas convenida. Si en algún momento un jugador baja el precio del producto hasta llegar a una sola moneda, la subasta termina y ese jugador es el que vende el producto.
Cuando todas las cartas de cliente se acaban, se vuelven a barajar, pero eliminando cartas de cliente en secreto antes de cada barajado, con lo cual se crea una incertidumbre sobre si podremos vender, por ejemplo, esa butifarra que nos hemos quedado en la mano, ya que ignoramos si los clientes que quieren butifarra han sido eliminados del mazo. Cuando no quedan cartas para reponer la fila de clientes, acaba la partida y gana el jugador que más dinero haya conseguido vendiendo sus productos.
Como se ve, la mecánica es muy sencilla y se explica en unos minutos. Es un juego bastante divertido, especialmente en esas subastas en las que todo el mundo quiere colar como sea su producto y empieza a bajar el precio vertiginosamente.
Una pequeña pega es que me dió la impresión de que no era muy complicado llegar a vender todos los productos (a no ser que tuvieras la mala suerte de ver desaparecer a los dos compradores de un producto determinado). Quizá reduciendo el número de rondas se podría crear más tensión, aunque por otra parte, tal como está tampoco es malo. Queda más familiar y con menos "puteo". Además, que consigas vender todo no garantiza la victoria si lo has vendido muy barato.
En resumen, un juego familiar y divertido, de corta duración, adecuado para un momento de relax entre partida y partida de algo más dendo, o para acompañar la sobremesa familiar.
martes, 8 de mayo de 2007
El Mercado de Tlatelolco
Y pasamos a comentar el ganador del premio.
El tema de El Mercado de Tlatelolco está inspirado en el mundo azteca. Concretamente en el auténtico mercado de Tlatelolco, que fue el más grande de todo el mundo azteca.
Es un juego para 2 a 4 jugadores, con una duración estimada de unos 45 minutos, algo menos cuando ya se controlan las reglas.

En el mercado de Tlatelolco se venden mercancías de cuatro tipos: hierbas, tela, joyas y cerámica (cubos verdes, azules, negros y rojos, respectivamente). En el mercado hay cuatro vendedores, uno por cada tipo de mercancía. Cada jugador tiene a su servicio a cuatro mercaderes que trabajan para él. Cada uno de ellos solo puede comprar un tipo de mercancía, y no puede haber dos mercaderes del mismo jugador que copren la misma mercancía. En un principio, los mercaderes no tienen una mercancía asignada. Pero en cuanto compran un tipo de mercancía, ya no pueden comprar de otro tipo.
En la foto, las cartulinas blancas de los bordes representan a los cuatro mercaderes que tiene cada jugador. Veréis también que hay losetas con cubos encima. Son los vendedores. En este caso el de hierbas (esquina inferior izquierda) está vacío. También veréis otra loseta con cubos de varios colores. Es el rey, pero de eso hablaremos luego. También hay otros tipos de loseta: 4 aglomeraciones, 3 cargadores, 2 gobernadores y una sin efecto, además de un hueco vacío. Por último, también veréis que algunos mercaderes tienen una ficha encima. Son los marcadores de influencia.
Bien, veamos cómo se juega:
Cada jugador comienza la partida con un punto de influencia, que colocará sobre el mercader que considere conveniente.
Los cubos de colores (mercancías) se meten en la bolsa de tela.
En cada turno, un jugador puede elegir entre jugar o pasar.
Cuando un jugador decide jugar, realiza las siguientes acciones:
El juego termina cuando un jugador va a reponer mercancías y quedan menos de cuatro cubos en la bolsa. En ese momento, cada jugador cuenta sus puntos (multiplicando el número de cubos de cada color por el valor de ese color), y el que más puntos tiene gana la partida.
Como véis, las reglas son simples, aunque quizá me haya extendido más de la cuenta con la explicación. El juego huele a eurogame por los cuatro costados. Mecánica simple y toma de decisiones. Hay un cierto equilibrio entre los recursos que dedicas a construir tu juego y a destruir el juego del contrario. No puedes dejar de hacer ninguna de las dos cosas.
Aunque en las primeras partidas tiende uno a ignorarlo un poco, el papel del gobernador es fundamental. Conseguir en la misma jugada unos cuantos cubos de un color y de paso aumentar en uno el valor de esos cubos no tiene precio.
Además, el hecho de que el tablero esté compuesto de losetas se presta a expansiones. Se pueden crear nuevos personajes que favorezcan o entorpezcan las acciones de los jugadores de distinta manera.
En resumen, un juego apto para cualquier tipo de jugadores, ya sean casuales o "jugones".
Ya estoy deseando verlo en la estantería de las tiendas.
El tema de El Mercado de Tlatelolco está inspirado en el mundo azteca. Concretamente en el auténtico mercado de Tlatelolco, que fue el más grande de todo el mundo azteca.
Es un juego para 2 a 4 jugadores, con una duración estimada de unos 45 minutos, algo menos cuando ya se controlan las reglas.

En el mercado de Tlatelolco se venden mercancías de cuatro tipos: hierbas, tela, joyas y cerámica (cubos verdes, azules, negros y rojos, respectivamente). En el mercado hay cuatro vendedores, uno por cada tipo de mercancía. Cada jugador tiene a su servicio a cuatro mercaderes que trabajan para él. Cada uno de ellos solo puede comprar un tipo de mercancía
En la foto, las cartulinas blancas de los bordes representan a los cuatro mercaderes que tiene cada jugador. Veréis también que hay losetas con cubos encima. Son los vendedores. En este caso el de hierbas (esquina inferior izquierda) está vacío. También veréis otra loseta con cubos de varios colores. Es el rey, pero de eso hablaremos luego. También hay otros tipos de loseta: 4 aglomeraciones, 3 cargadores, 2 gobernadores y una sin efecto, además de un hueco vacío. Por último, también veréis que algunos mercaderes tienen una ficha encima. Son los marcadores de influencia.

Bien, veamos cómo se juega:
Cada jugador comienza la partida con un punto de influencia, que colocará sobre el mercader que considere conveniente.
Los cubos de colores (mercancías) se meten en la bolsa de tela.
En cada turno, un jugador puede elegir entre jugar o pasar.
Cuando un jugador decide jugar, realiza las siguientes acciones:
- Mover el mercado: Pagando un punto de influencia por cada movimiento que realice, el jugador puede mover el mercado. ¿Cómo se hace esto? Simplemente cogiendo una loseta cualquiera y colocándola en el espacio vacío. De esa manera, el lugar anteriormente ocupado por la loseta queda vacío, y será el destino de la próxima loseta que se mueva. Esta acción es opcional. Si el jugador no desea gastar puntos de influencia para mover el mercado, no tiene por qué hacerlo.
- Comprar mercancías: Un jugador gasta el punto de influencia situado sobre un mercader, y ese mercader compra todas las mercancías de un vendedor de esa columna. Hay que recordar que la primera vez que un mercader compra, puede comprar cualquier color. A partir de ahí, ha de comprar siempre el mismo. La compra puede verse alterada o impedida por ciertas losetas, como veremos luego.
- Reponer mercancías: El jugador saca cuatro cubos de la bolsa, sin mirar. A continuación coloca esos cubos sobre las losetas de vendedor del color correspondiente. Si el jugador lo desea, puede colocar uno de los cubos que ha sacado sobre la loseta del rey.
- Obtener influencia: El jugador obtiene una ficha de influencia y la coloca sobre uno de sus mercaderes.
- Mover mercado: Se hace igual que como se ha explicado anteriormente, con una salvedad. En esta ocasión, mover el mercado es gratis. Y ha de moverse tantas veces como puntos de influencia tenga el jugador.
- Las losetas de vendedores sirven para poner encima las mercancías que se sacan de la bolsa.
- La loseta del rey indica el valor de cada mercancía, que es igual al número de cubos del color correspondiente que el rey tenga encima al finalizar la partida. Es decir, si al final de la partida el rey tiene tres cubos azules, dos rojos y uno negro, los cubos azules que tengan los jugadores valdrán tres puntos cada uno,los rojos valdrán dos puntos, los negros un punto, y los verdes no valdrán nada.
- Las losetas de aglomeración impiden la compra. Si entre tu mercader y un vendedor situado en la misma columna hay una loseta de aglomeración, el mercado está tan concurrido en esa zona que no puedes llegar al puesto a comprar.
- El cargador introduce un cubo en la bolsa. Si al comprar tienes un cargador entre el vendedor y tu mercador, uno de los cubos que ibas a adquirir vuelve a la bolsa.
- El gobernador cobra tributos para el rey. Si al comprar hay un gobernador entre el vendedor y tu mercader, uno de los cubos que ibas a comprar va a parar a la loseta del rey.
El juego termina cuando un jugador va a reponer mercancías y quedan menos de cuatro cubos en la bolsa. En ese momento, cada jugador cuenta sus puntos (multiplicando el número de cubos de cada color por el valor de ese color), y el que más puntos tiene gana la partida.Como véis, las reglas son simples, aunque quizá me haya extendido más de la cuenta con la explicación. El juego huele a eurogame por los cuatro costados. Mecánica simple y toma de decisiones. Hay un cierto equilibrio entre los recursos que dedicas a construir tu juego y a destruir el juego del contrario. No puedes dejar de hacer ninguna de las dos cosas.
Aunque en las primeras partidas tiende uno a ignorarlo un poco, el papel del gobernador es fundamental. Conseguir en la misma jugada unos cuantos cubos de un color y de paso aumentar en uno el valor de esos cubos no tiene precio.
Además, el hecho de que el tablero esté compuesto de losetas se presta a expansiones. Se pueden crear nuevos personajes que favorezcan o entorpezcan las acciones de los jugadores de distinta manera.
En resumen, un juego apto para cualquier tipo de jugadores, ya sean casuales o "jugones".
Ya estoy deseando verlo en la estantería de las tiendas.
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